Ir al contenido principal

CRIMEN EN EL COLEGIO

CRIMEN EN EL COLEGIO

AUTOR                     :           LENIN SOLANO AMBÍA
ESTRUCTURA        :           10 CAPÍTULOS.      141 PÁGINAS
EDITORIAL              :           ALTAZOR
AÑO DE EDICIÓN  :           2017 Lima – Perú

Lenin Solano Ambía, un gran amigo, nos tiene acostumbrados a estas historias de intrigas y asesinatos, aumentando ahora algo de pasión y sentimientos amorosos entrelazados a estos relatos criminalísticos en su genial pluma y estilo de desarrollo.
Antes de entrar propiamente en la obra, he de detenerme en dos observaciones que delatan ya la madurez del autor para escribir este género de novelas y hacernos vivir las historias, casi casi, como si estuviéramos en la escena del crimen y siendo interrogados por el mismísimo Chacaliasa y no supiéramos qué responder, hasta ser superados por la perspicacia de un investigador tan audaz y minucioso como nuestro ya famoso protagonista, el detective Leopoldo Chacaliasa.
Cito textualmente a un literato muy conocido en lo que es la novela negra o hard-boiled (quiere decir severo, duro o de carácter duro, según la traducción), tal como la denominara Raymond Chandler, autor norteamericano, en su libro El simple arte de matar (1950)
 La novela de crímenes tiene también una forma deprimente de dedicarse a sus cosas, solucionar sus problemas y contestar sus preguntas. Nada queda por analizar, aparte de si está lo bastante bien escrita como para ser buena literatura de ficción… La búsqueda de la calidad en la literatura es ya bastante difícil para aquellos que hacen de esa tarea una profesión…”
Lenin, seguro que ya ha hecho de esta tarea su profesión, y como buen profesional que es: atento, esmerado, investigador, sesudo en sus cavilaciones que nos involucran en la medida que se van desarrollando en su novela, no hacen más que delatar que ha madurado hasta el punto de tener un público cautivo y casi dependiente de su buena literatura, a decir del propio Chandler “de su arte” ,y es decir correctamente arte, porque como se señala, nadie, en su sano juicio, quisiera que le narren cómo se comete un asesinato o cómo se planea este tipo de crímenes, bueno salvo los sicópatas… ¿Acaso Lenin nos ha hecho partícipes de su sicopatía? Nada está descartado (broma negra).
Mi segunda consideración previa la he denominado “La búsqueda de un cautivante realismo”, a decir verdad, muchos de los autores se precian de ser realistas y pocas veces lo son cuando la fantasía y el misterio ganan mayor protagonismo en sus relatos; en esta novela en particular, Lenin se cuida se no dejar cabos sueltos, de cavilar cada una de las posibilidades, de datar con fecha exacta, hora y lugar precisos  los acontecimientos que envuelven espacio – temporalmente al crimen acaecido en una escuela a las afueras de Lima. Estos acontecimientos son cubiertos antes, durante y después de haber ocurrido el crimen. El realismo, no solo en un estilo de narración con palabras crudas, y en este libro en particular no tan crudas como estoy seguro le gustaría expresarlo a nuestro amigo Lenin, sino que juega mucho con la verosimilitud de los protagonistas, de sus vidas entrelazadas por el destino, de los lugares tan reales y cercanos como un mall muy conocido en Santa Clara, y un sinfín de detalles que cuida de colocarlos estratégicamente en el momento adecuado de la narración, sin duda un cautivante realismo que nos envuelve y nos hace, por unos momentos, sentirnos los protagonistas de esta historia.
Busqué y no encontré en la literatura que a un pobre maestro de escuela ubicada en un arrabal, de una ciudad tan grande como lo es Lima, lo hayan matado y menos con tanta saña: “tenía el rostro hinchado, un ojo morado, la frente sangrante  y el labio partido…el cuchillo incrustado en su espalda…”, como que la novela empieza directo con la acción, caramba me hizo pensar por un momento “que había matado al niño antes de nacer”, pero felizmente me equivoqué, la acción y la intriga irían in crescendo a medida que se avanza en el relato. Me fue inevitable sentirme un poco protagonista con eso de que conozco a Roy Dávatoc, que soy profesor de comunicación y que trabajo en un colegio a las afueras de Lima… pude haber muerto yo… (más broma negra)
Interesante, nuestro amigo el portero, Eduardo Varas, se encuentra con este panorama desolador y en una mañana atípica para él: su hijo le ha roto el despertador, se levanta tarde, llega tarde al trabajo (cosa que jamás había ocurrido); sin duda una mañana atípica y más aún si se le añade que a su llegada al colegio, ni bien abre la puerta y da unos pasos, se encuentra con el profesor de comunicación muerto. Clásico en este tipo de novelas, y en la vida diaria, echar la culpa al primero que vemos y el pobre hombre en su torpeza no hace más que embadurnarse cada vez más y más… pero típico también, sabemos que no es el asesino.
Los personajes van saltando a la palestra uno a uno, desde los compañeros de labores, la directora, el otro profesor de comunicación del colegio “Santa Rosa de Huachipa”, la secretaria y todos, por esas cosas de la vida cotidiana, tienen que ver con la existencia algo complicada y de Don Juan del profesor Roy Dávatoc., quien ha resultado ser un vivales y casi odiado por medio mundo por su forma de ser, de tratar a las mujeres, de realizar su labor como profesor de Comunicación, de su desempeño profesional que deja mucho que desear; hasta el mismísimo Leopoldo Chacaliasa ha tenido que ver con el susodicho y en circunstancias nada favorables para el maestro de escuela, al punto que nuestro sagaz detective muestra una animadversión por él.
La pregunta de la contraportada del libro se debe responder ¿alguna vez te ha caído tan mal un profesor que pensaras en matarlo? Ustedes no sé, pero yo creo que al punto de desearle la muerte o matarlo yo mismo no, que se accidentara tal vez, que lo atropelle un carro  o se encontrara con una turba de pandilleros en la esquina del colegio sí, lo confieso, lo he deseado varias veces, pero así como a desearle la muerte no creo… Pero volviendo a la novela de Lenin, este personaje se había ganado la antipatía de propios y extraños y al parecer más de uno desearía su muerte y hasta el personaje principal, Leopoldo Chacaliasa, le hubiera gustado darle una soberana paliza, por ser una persona indeseable y poco caballerosa con las mujeres.
Un detalle, Chacaliaza reaparece en Lima – Perú; se ha dado un gran paseo: de pronto estaba en París, en el Cementerio Pere Lachaise, en la catedral de Notre Dame… ahora ha regresado de un viaje de especialización en Estados Unidos y recién bajadito del avión su fiel  asistente, Martínez, le da la noticia que han asesinado a una persona en las afueras de Lima y que tenía que hacerse cargo de dicha investigación. Quienes seguimos a Lenin y sus escritos hemos de jugar con nuestra mente y hacerle entender que es ficción, pues nuestro querido Leopoldo Chacaliasa, se pasea por el mundo cual felino de siete vidas: se ha salvado de morir de No le reces a los muertos, también de Cementerio Pere Lachaise, del Asesino de Notre Dame; en fin, tiene más  vidas, por suerte y dentro de la pluma de nuestro dilecto amigo Lenin, siempre le deja una ventana de escape para que pueda volver a renacer y seguir dándonos esta calidad de investigación sesuda, perspicaz y detallada, si no, no sería Chacaliasa.
Ganar delicadeza sin perder fuerza, ése es el problema. Así escribía Raymond Chandler y desde mi punto de vista Lenin ha dado en el clavo, ha logrado ganar delicadeza en su relato sin restar un ápice de fuerza necesaria requerida en este tipo de novelas policíacas, por lo que podemos observar en su obra una ausencia de palabras fuertes o lisuras, que estoy seguro a él le hubiese encantado poner para ganar realismo, pero lo curioso es que no ha perdido realismo, sino, por el contrario, ha ganado delicadeza y finura en su estilo.
La escuela y sus historias de amor y desamor, de padres, maestros, directores, administrativos, alumnos y demás protagonistas se ven reflejadas perfectamente en esta nueva entrega de Crimen en la escuela, les adelanto el final: atrapan, por fin, al asesino… pero claro tienes que leerla para saber quién es, porque yo no te lo pienso decir. Así que lee la interesantísima obra de Lenin Solano Ambía y disfruta de este nuevo relato en que nuestro protagonista, ya casi un conocido nuestro, Leopoldo Chacaliasa hace gala de su  gran capacidad para resolver este tipo de intrigas que parecen  al principio misterios sin resolver y que nunca pudiesen resolverse.

Termino esta disertación con una frase de Chandler La habilidad es lo que eres capaz de hacer. La motivación determina lo que haces. La actitud determina lo bien que lo haces”, pues nuestra pluma nacional, ha unido habilidad, motivación y actitud en esta espléndida historia que al final siempre nos da un vuelco o un giro maravilloso e inesperado, a lo que ya nos tiene acostumbrado Lenin. Esperemos que sigas escribiendo y dándonos a tus lectores cautivos estas joyas de la literatura que estoy seguro pronto Pserán parte de nuestra selecta biblioteca y estarán al lado de grandes maestros como Palma, Arguedas, Alegría o Ribeyro.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CARTA A UNA MUJER AUSENTE

CARTA A UNA MUJER AUSENTE AUTOR                     :           LENIN SOLANO AMBÍA ESTRUCTURA        :           10 CUENTOS.         143 PÁGINAS EDITORIAL              :           QILQANA AÑO DE EDICIÓN  :           2017  2DA. EDICIÓN Como bien decía el amigo, el Flaco, el Mudo, y no es el alcalde Castañeda por si acaso, me refiero al maestro Julio Ramón Ribeyro “Cada escritor tiene la cara de su obra”. Nunca mejor puesta esta frase que resume la obra de Lenin “ Carta a una mujer ausente ”, obra publicada en su primera edición en el año 20...

LÁGRIMAS DE NIÑOS

LÁGRIMAS DE NIÑOS AUTOR                     :           LENIN SOLANO AMBÍA ESTRUCTURA        :           8 CUENTOS.           96 PÁGINAS EDITORIAL              :           APOGEO AÑO DE EDICIÓN  :           2015 La pluma ya estilizada de un autor que no es novato, sino por el contrario ya nos hace disfrutar su casi madurez literaria en tan interesantes narraciones, dotadas de una prosa vivaz, ligera y delicada ante unos personajes que no son nuevos en la literatura; sin embargo, deben ser tratados como lo que son: Niños. Así es, Lágr...